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DOCUMENTOS INTERNOS DE LA LEGIÓN DE CRISTO

AQUÍ PUEDES LEERLOS

Publicamos también los documentos internos (Manual del Regnum Christi, Principios y Normas, Constituciones, Salterio, Comunicados Capitulares, Explicación de Reglas...). Documentos que se ocultan no sólo a los que no pertenecen a ella, sino a muchos de sus miembros, que desconocen su existencia. Servirán de ayuda para quienes, antes de entrar, deseen saber por qué normas y criterios, se va a regir su vida dentro de la Legión de Cristo y del Regnum Christi


La Propiedad de la Información



La propiedad de la información



A) El derecho a determinada información compete a todos aquellos a quienes les afecta.

B) Posibles situaciones.

1. Sobre la información contenida en los documentos privados, si no sale del ámbito estrictamente privado, no hay razones para hacerla pública (las cartas de amor entre dos personas no le importan a nadie más).

2. La información contenida en los documentos de entidades privadas y públicas siempre deben sacarse a la luz cuando haya indicios de que los datos que contienen puedan ser constitutivos de delito, ya que de esa manera se protegen los derechos de terceros (cuando en las cartas de amor se está planeando un asesinato o el gobierno falsifica el resultado de unas elecciones).

3. La información contenida en los documentos de entidades públicas siempre debe ser accesible:

3.1. A sus instancias superiores (el presidente del gobierno debe saber todo cuanto quiera sobre uno de sus ministerios; ninguna institución de la Iglesia puede ocultarle algo al Papa o a su Jerarquía).

3.2. A los subordinados a quienes afecta (los habitantes de Madrid deben conocer una ordenanza del municipio por la que se les aumentan los impuestos).

3.3. A todas las personas que lo deseen, ya que cualquiera puede verse afectado en algún momento por esa información (un habitante de Burgos tiene derecho a conocer los impuestos de los madrileños, ya que puede serle importante si en el futuro se va a vivir allí).

Los tres puntos anteriores no se dan cuando la entidad busca fines ilícitos o porque es una sociedad secreta.

C) Aplicado a La Legión de Cristo y al Regnum Christi.

La LC y el RC (por mucho que se proclame a si misma como una familia) ante las leyes es una institución pública abierta, tanto en el ámbito religioso como en el civil (pues legalmente no es una sociedad secreta).

Por tanto, las normativas y el contenido de sus documentos deben ser conocidos por sus instancias superiores religiosas y civiles (3.1), por los suyos, ya que les afecta directamente (3.2); y por quien lo desee, puesto que opera en toda la sociedad y cualquiera en algún momento puede verse involucrado con ella (3.3).

Como la LC y el RC le oculta sus Documentos Internos a las instancias superiores civiles y religiosas, a gran parte de los suyos y al resto de la humanidad; es una obligación para el bien común (y para liberar a la propia LC y al RC de ser tildado de sociedad secreta) que los saquen a la luz aquellos que puedan hacerlo.

Por otra parte, en algunos de esos escritos (los publicados) se descubren graves irregularidades (no enseñar a sus laicos que legalmente no pertenecen a la LC, del que sólo son sus sacerdotes; ordenar la violación de la correspondencia de los suyos y por tanto de cuantos les escriben aunque no sean de la LC, hacer que la dirección espiritual sea llevada colectivamente por todos los directores de la persona en vez de ser unipersonal y secreta como manda la Iglesia, etc.) Estos hechos obligan a hacer públicos el resto de los documentos de la LC para comprobar si en ellos aparecen otras anomalías (2).

D) Conclusiones.

1. La información contenida en los mal llamados Documentos Internos de la LC y del RC (porque por su esencia no son internos, sino públicos) pertenece a cualquier persona, por lo que tiene que ser accesible a todos (deben publicarse).

2. No sólo hay derecho a mostrar los documentos Internos de la LC y del RC sino que es una obligación por parte de quienes puedan hacerlo.

3. Si la LC y el RC se opusiera a que se hagan públicos, con ese actuar estaría indicando que se considera a si misma como una sociedad secreta o un grupo que pretende fines ilícitos.


Comunicado del 1 mayo 2010



CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 1 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado que ha emitido la Santa Sede este sábado sobre los Legionarios de Cristo tras las reuniones mantenidas entre el 30 de abril y el 1 de mayo en el Vaticano por los cinco visitadores apostólicos.

* * *

1. En los días 30 de abril y 1 de mayo, el cardenal secretario de Estado ha presidido en el Vaticano una reunión con los cinco obispos encargados de la visita apostólica a la congregación de los Legionarios de Cristo (monseñor Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid: monseñor Charles Chaput, O.F.M.Cap, arzobispo de Denver; monseñor Ricardo Ezzati Andrello, SDB, arzobispo de Concepción; monseñor Giuseppe Versaldi, obispo de Alessandria; monseñor Ricardo Watty Urquidi, M.Sp.S., obispo de Tepic). En ella han participado los prefectos de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y el sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.

Una de las sesiones se ha desarrollado en presencia del Santo Padre, a quien los visitadores han presentado una síntesis de sus relaciones, ya enviadas anteriormente.

Durante la visita, han sido entrevistados personalmente más de mil Legionarios y han sido analizados varios centenares de testimonios escritos. Los visitadores han visitado casi todas las casas religiosas y muchas obras de apostolado dirigidas por la congregación. Han escuchado de palabra o leído por escrito el juicio de muchos obispos diocesanos de los países en los cuales trabaja la congregación. Los visitadores también han hablado con numerosos miembros del Movimiento "Regnum Christi", aunque éste no era objetivo de la visita, en particular hombres y mujeres consagrados. Han recibido también una notable correspondencia por parte de laicos comprometidos y de familiares de miembros del Movimiento.

Los cinco visitadores han dado testimonio de la acogida sincera que se les ha dispensado y el espíritu de colaboración activa mostrado por la congregación y por los diferentes religiosos. Aunque actuaron independientemente, han llegado a una valoración ampliamente convergente y a un juicio compartido. Han atestiguado que han encontrado un gran número de religiosos ejemplares, honestos, llenos de talento, muchos de los cuales jóvenes, que buscan a Cristo con celo auténtico y que ofrecen toda su existencia a la difusión del Reino de Dios.

2. La visita apostólica ha podido comprobar que la conducta del padre Marcial Maciel Degollado ha causado consecuencias serias en la vida y en la estructura de la Legión, hasta el punto de que requiere un camino de profunda revisión.

Los gravísimos y objetivamente inmorales comportamientos del padre Maciel, confirmados por testimonios incontrovertibles, representan, en algunos casos, auténticos delitos y manifiestan una vida sin escrúpulos ni auténtico sentimiento religioso. Esta vida era desconocida para gran parte de los Legionarios, sobre todo por el sistema de relaciones entretejido por el padre Maciel, quien hábilmente había sabido crearse pretextos, ganarse la confianza, amistad y silencio de los que le rodeaban y reforzar su propio papel de fundador carismático.

En ocasiones, un lamentable descrédito y alejamiento de cuantos dudaban de su recto comportamiento, así como la errada convicción de no querer dañar el bien que la Legión estaba realizando, habían creado a su alrededor un mecanismo de defensa que le permitió ser inatacable durante mucho tiempo, haciendo que, por consiguiente, fuera muy difícil conocer su verdadera vida.

3. El celo sincero de la mayoría de los Legionarios, que ha emergido también en las visitas a las casas de la congregación y a muchas de sus obras, apreciadas por numerosas personas, ha llevado a muchos en el pasado a retener que las acusaciones, que iban siendo cada vez más insistentes y se iban multiplicando, no podían ser más que calumnias.

Por lo tanto, el descubrimiento y el conocimiento de la verdad acerca de su fundador ha provocado en los miembros de la Legión una sorpresa, desconcierto y profundo dolor, que los visitadores han evidenciado de diferentes maneras.

4. De los resultados de la visita apostólica han surgido con claridad estos elementos entre otros:

a) La necesidad de redefinir el carisma de la congregación de los Legionarios de Cristo, preservando el núcleo verdadero, el de la "militia Christi", que caracteriza la acción apostólica y misionera de la Iglesia y que no se identifica con la eficiencia a toda costa;

b) La necesidad de revisar el ejercicio de la autoridad, que debe estar unida a la verdad, para respetar la conciencia y desarrollarse a la luz del Evangelio como auténtico servicio eclesial;

c) La necesidad de preservar el entusiasmo de la fe de los jóvenes, el celo misionero, el dinamismo apostólico, por medio de una adecuada formación. De hecho, la desilusión sobre el fundador podría cuestionar la vocación y ese núcleo de carisma que pertenece a los Legionarios de Cristo y es propio de ellos.

5. El Santo Padre quiere asegurar a todos los Legionarios de Cristo y a los miembros del "Regnum Christi" que no se quedarán solos: la Iglesia tiene la firme voluntad de acompañarles y de ayudarles en el camino de purificación que les espera. Éste comportará también un encuentro sincero con cuantos, dentro y fuera de la Legión, han sido víctimas de los abusos sexuales y del sistema de poder aplicado por el fundador: a ellos se dirige en este momento el pensamiento y la oración del Santo Padre, junto con la gratitud hacia quienes, a pesar de grandes dificultades, han tenido la valentía y la constancia para exigir la verdad.

6. El Santo Padre, agradeciendo a los visitadores por el delicado trabajo que han desarrollado con competencia, generosidad y profunda sensibilidad pastoral, se ha reservado la facultad para indicar próximamente las modalidades de este acompañamiento, comenzando por el nombramiento de su delegado y de una comisión de estudio de las constituciones.

A los miembros consagrados del Movimiento "Regnum Christi", que lo han pedido con insistencia, el Santo Padre enviará un visitador.

7. Por último, el Papa renueva a todos los Legionarios de Cristo, a sus familias, a los laicos comprometidos en el Movimiento "Regnum Christi", su aliento en este momento difícil para la congregación y para cada uno de ellos. Les exhorta a no perder de vista que su vocación, surgida del llamamiento de Cristo y animada por el ideal de testimoniar al mundo su amor, es un auténtico don de Dios, una riqueza para la Iglesia, el fundamento indestructible sobre el cual construir el futuro personal y el de la Legión.


¡Venga tu Reino!

CONGREGATIO
LEGIONARIORUM CHRISTI
_______

DIRECTOR TERRITORIALIS

 
 
 
Prot. D.T. EUR. 103-2011

 
Dublín, 15 de julio de 2011

 
A los Legionarios de Cristo y a los miembros consagrados del Regnum Christi del territorio de Europa occidental y central

 
 
Muy estimados en Jesucristo:

Reciban mis más cordiales saludos desde Dublín, esperando que se encuentren bien y que las diversas actividades apostólicas del verano estén dando abundantes frutos espirituales en todas las personas que participan.

Por medio de la presente, tal como ya lo hice personalmente con los legionarios y consagrados aquí en Irlanda, deseo comunicarles que nuestro Director General, habiendo obtenido el consentimiento de su consejo y la aprobación del Delegado Pontificio, me ha informado que la Legión no podrá asignar novicios al Noviciado de Dublín a partir del mes de septiembre de este año. Por tanto, por ahora este noviciado se va a cerrar y los hermanos de primero se trasladarán a otros noviciados. Los motivos que han llevado a esta decisión dolorosa son la escasez de vocaciones irlandesas en las dos últimas décadas, aunada a la dificultad actual de mantener el noviciado con vocaciones provenientes de otros países, así como la consolidación de esfuerzos y recursos que estamos llevando a cabo en todo el mundo.

En este noviciado, desde 1961, se han formado legionarios, entre ellos se cuentan más de 50 sacerdotes legionarios irlandeses que han ofrecido y continúan ofreciendo su vida infatigablemente al servicio de Dios y de la Iglesia. Gracias a la presencia de la Legión en Irlanda también ha surgido un grupo de miembros consagrados de ambas ramas que se entregan con gran fervor a su misión en diversas partes del mundo. A todos ellos va nuestro reconocimiento.

Albergamos la esperanza de que Dios nos conceda en el futuro de nuevo numerosos novicios irlandeses y la posibilidad de formar novicios en este país que tantas y tan ejemplares vocaciones ha dado a lo largo de los siglos. Pondremos todo nuestro esfuerzo para mantener y potenciar nuestra labor evangelizadora en estas tierras donde la Iglesia está pasando por tiempos muy difíciles.

La comunidad de apostolado continuará residiendo en el centro de Leopardstown, en Dublín, y seguiremos brindando nuestros servicios mediante las diversas obras de apostolado: las academias Dublin Oak y Woodlands, el centro de retiros de Clonlost, el Faith and Family Centre en Dal Riada, y la colaboración que algunos sacerdotes brindan en parroquias de manera habitual u ocasional.

Al mismo tiempo les comunico que el P. Anthony Bannon, L.C. ha sido nombrado superior de la comunidad de Dublín y asumirá este encargo el próximo 18 de julio. El P. Sergio Rosiles, L.C. ha sido nombrado gerente.

Les invito a mantener viva la esperanza y la confianza en Dios, que nos va guiando con su mano providente y amorosa en esta etapa de la vida de nuestra congregación. Sigamos fortaleciendo nuestro compromiso de llevar una vida más santa, individualmente y como congregación, de manera que demos un testimonio luminoso para los hombres y mujeres que encontramos en nuestro camino, y podamos ofrecer un mejor servicio a la Iglesia.

Encomendándome a sus oraciones y ofreciéndoles las mías, quedo suyo en Cristo,

                                                                               
 
c.c.p.:     P. Alvaro Corcuera, L.C., director general.
              P. José Alberto de la Garza, L.C., asistente del director territorial para la vida religiosa.


Conferencia Delegado Pontificio

¡Venga tu Reino!

Conferencia del cardenal Velasio De Paolis, Delegado Pontificio para la Legión de Cristo
-traducción del original en italiano-

Centro de estudios superiores
Roma, 2 de julio de 2011
Buenas tardes. Ha pasado un poco de tiempo en que no nos habíamos
visto y me dicen que mañana o pasado mañana muchos de ustedes
parten y por eso, antes de que nos separemos por las vacaciones,
queremos tener este breve encuentro. Un encuentro que quiere ser un
poco una síntesis del trabajo que hemos realizado este año y también
una valoración, por cuanto es posible. Ciertamente una valoración
provisoria. De hecho, es casi ya un año que nosotros trabajamos juntos.

Yo recuerdo que el primer encuentro que he tenido con ustedes, no con
los superiores sino con la comunidad, ha sido en la celebración
eucarística del 10 de julio del 2010. En alguna semana, más o menos,
llegamos al cumplimiento de un año; y entonces, en la homilía que
tuvimos, me presenté con confianza. Así, al menos yo, recordando
aquella homilía, decía: «con confianza y acompañado por la oración de
muchos, cuantos sabían que yo era Delegado Pontificio, decían “tarea
difícil”, pero nosotros, padre, lo sostenemos con nuestra oración».

Pero sobre todo había una carta que me acompañaba, una carta con la
que el Papa me nombraba; con esa carta, después, estaba expresado el
pensamiento del Papa sobre vuestra congregación: una realidad que
viene de Dios, que tiene una tarea, que tiene, sin embargo, que ser
purificada; debe, por eso, recorrer un camino; y si el Papa no hubiera
tenido confianza en este camino no lo hubiera hecho comenzar a
recorrer. Por tanto, un juicio positivo, sin duda.

El Papa expresaba el pensamiento sobre vuestra congregación y
dedicaba también algunas líneas a la tarea del Delegado y sobre el
camino que debíamos recorrer. El camino era principalmente un camino
de purificación con la revisión de las Constituciones con la meta de un
capítulo general extraordinario que debería aprobar las nuevas
Constituciones y nombrar los superiores.

Me parece que esta carta del Papa fue particularmente significativa
porque, si no me equivoco, era la primera vez que el Papa se expresaba
en primera persona sobre la misma congregación, personalmente; y
después de los eventos que hacían relación al fundador y que hacían
relación a las visitas -estaban en conclusión-eran la tercera etapa, el
inicio de una tercera etapa. Y este fue el punto de partida que nosotros
hemos tomado como camino a recorrer. Después, en este camino, he
sido ayudado de los consejeros que estaban previstos desde el comienzo
pero que fueron de hecho nombrados y publicados solamente un poco
más tarde.

En el camino tomado nosotros hemos recorrido un tramo significativo, un
tercio, desde el momento en que el camino completo es estimado en tres
años. Se ha dado el encuentro con muchos de ustedes, sea
individualmente por medio del coloquios, sea a través de las cartas
(podríamos decir que las cartas han sido, sobre todo, unidireccionales en
el sentido de que yo he respondido a muy pocas, en cuanto no podía
permitirme encontrar el más mínimo tiempo para responder a sus cartas,
pero ciertamente me han sido de ayuda); después el encuentro a nivel
individual (al inicio eran muy frecuentes, el primer mes, los primeros dos
meses eran casi exclusivamente escuchar a aquellos que querían
hablar); sea después a nivel de grupo. Y hemos afrontado algunos
problemas. Quizá no eran los más importantes, pero eran los que se
ponían con mayor urgencia, como era la constitución de diversas
comisiones que deberían tratar diversos problemas.

De estas comisiones algunas están todavía activas. Están estudiando
algunos temas que después de haber sido objeto de reflexión esperan
una decisión por parte de los superiores: se trata del estudio de la
situación económica que ha sido confiado a una comisión apropiada bajo
la presidencia del secretario del APSA1, Su Excelencia mons. Calcagno;
de ella es también parte mons. Mario Marchesi, mi consejero. Se trata de

1as Siglas correspondientes, en castellano, a la «Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica».
una tarea económica muy laboriosa. Su situación económica, aun no
siendo grave, es, sin embargo, seria y exigente. Requiere una detallada
atención.

La cuestión de los resarcimientos económicos, tratada por otra comisión
especial, presidida por mons. Mario Marchesi, se ha mostrado al día de
hoy activa. La comisión, después, para el estudio de la Universidad
Europea de Roma, presidida por el padre Gianfranco Ghirlanda, ya ha
llevado a cumplimiento su trabajo. Los superiores deberán tomar sus
decisiones al respecto.

El trabajo desempeñado por mí y mis consejeros ha sido realizado, sobre
todo, acompañando a los superiores en su servicio de la autoridad,
particularmente delicado en este periodo. Hemos creído oportuno ampliar
el consejo general con dos nuevos consejeros nombrados después de la
consulta a toda la congregación.

He participado habitualmente en las reuniones del consejo general,
abierto también a mis consejeros; hemos tenido el modo de encontrar a
todos los superiores territoriales. Se ha dado así la reflexión sobre todos los temas propuestos al orden del día.

Hemos buscado involucrar a los consejeros y a los religiosos en los
diversos niveles; hemos afrontado diversos problemas que se
presentaban con mayor urgencia como el de delimitar la figura del
fundador y de sus escritos en la vida de la congregación; la legislación
sobre el foro interno y foro externo; sobre la relación entre superior-
director espiritual-confesor respecto a los religiosos en particular; se ha
hecho una aproximación al tema del Regnum Christi, en particular de la
rama de los consagrados, especialmente de las consagradas, en cuyo
tiempo se desarrolló también la visita apostólica concluida precisamente
durante estos días. Examinaremos atentamente la cuestión cuando el
visitador ofrezca sus conclusiones.

Se puede decir que hasta el día de hoy el Delegado Pontificio nunca ha
sustituido la autoridad de los superiores del instituto. Las decisiones han sido tomadas siempre por los mismos superiores, con la reflexión común hecha con el Delegado y sus consejeros personales.

Pero el tema más importante que el Papa nos ha dado es el de la
revisión de las Constituciones en cuanto modela las Constituciones,
modelan vuestro estilo de vida, vuestra espiritualidad, vuestro
apostolado; contienen vuestro carisma y los instrumentos para vivirlo. La
necesidad de la renovación implica, sobre todo, que nos confrontamos
con el estilo de vida del legionario así como él viene descrito por las
Constituciones y precisado en tantos otros documentos accesorios en
base, sobre todo, a una praxis que se ha delineado y afirmado en el
tiempo.

Hemos puesto en marcha este trabajo con empeño. Todos están
implicados. Una de las preocupaciones ha sido la de evitar que la
revisión de las Constituciones no se transformase en la ocasión para
desentenderse de su observancia y de la fidelidad a la vida religiosa.

El camino parece proceder expeditamente, superadas algunas incertezas
de procedimientos iniciales. Esto ha sido acompañado por la conferencia
de consejeros del Delegado Pontificio, particularmente del P. Gianfranco
Ghirlanda y del P. Agostino Montan. Han constituido, sin duda, la evisión
de temas fundamentales de la vida religiosa: P. Ghirlanda ha tratado de
las mismas constituciones, del carisma, de la relación entre foro interno y foro externo, del ejercicio de la autoridad, de la relación entre superior y su consejo; su exposición bien preparada, rica y profunda, ha sido entregada por escrito y cada uno puede disponer para profundizar los
diversos temas.

P. Agostino Montan ha subrayado la necesidad de que el instituto
religioso esté abierto también a la iglesia particular, en la cual es llamada a trabajar según la admirable síntesis hecha del documento «Mutuae relationes»: «por una parte los religiosos no deben estar en una iglesia particular de un modo vago y confuso» -dice el texto-, «por otra los religiosos, aun siendo para la Iglesia universal, operan en el interior de la iglesia particular y bajo la autoridad del pastor de la misma iglesia particular». Ellos han expresado, los consejeros y conferencistas, una óptima síntesis de la doctrina de la Iglesia, más allá de la acentuación particular que cada uno lleva consigo y que evidencian aspectos diversos y complementarios y, por tanto, enriquecedores. No es por tanto aceptable una lectura parcial de conflicto que alguno puede ser tentado de hacer. También el P. Agostino Montan ha entregado por escrito su conferencia.

Hemos tratado de evitar, por cuanto es posible, intervenciones sobre las
Constituciones, es decir, cambiarlas inmediatamente, prefiriendo que sea
el capítulo quien tome las decisiones definitivas. Sobre algún punto
hemos pensado intervenir ya desde ahora aun remitiendo todo al próximo
capítulo general. Hemos hecho pequeños decretos sobre los nuncios,
sobre el uso de los medios de comunicación…

Este periodo ha ofrecido también un motivo para una mayor serenidad al
interior de la congregación y de una consolidación de la renovada
fidelidad de los miembros a la congregación. Sabemos cómo tantos han
tenido alguna turbación, pero después ha estado inmediatamente el tema
de la continuación, de la fe y de la paz interior. Podemos decir que este
punto de llegada hoy, para gran parte, es pacífico.

Si es verdad que 2010 ha sido el año que el instituto ha sufrido las
mayores pérdidas –y no podía ser diversamente porque ha sido el
periodo que ha llevado al juicio severo de la Santa Sede sobre la
congregación de los Legionarios con la comunicación del boletín de la
sala de prensa vaticana– es también verdad que la salida ha estado más
bien contenido si tenemos presente a los sacerdotes: estos después han
pasado al clero diocesano mientras que han sido poquísimos aquellos
que han abandonado definitivamente el sacerdocio.

Motivo de mayor reflexión, quizá, es el abandono de los estudiantesdurante el periodo de la profesión temporal. Este número ha tenido
siempre una cierta consistencia, común, por lo demás, a tantos otros
institutos religiosos.

Entre las causas se deben contar, sin duda, una deficiencia de formación
religiosa que por su naturaleza propia implica un esfuerzo perpetuo. No
se puede negar, de todos modos, el influjo negativo ejercitado por
algunos compañeros que al entrar en el proceso de renovación se ponen
ante él de un modo absolutamente crítico hacia el camino de renovación.
De hecho, parecen ver la renovación como conquista de espacios de libertad a adquirir y son habitualmente críticos hacia la posibilidad misma de una renovación por cuanto interpretan a su modo, equivocada, la
frase que califica como «contaminada» la estructura misma de la
congregación, y sienten casi como una misión personal tal género de
esfuerzo; explotan a su fin el uso de internet con gran despliegue de
energías que podrían ser empeñadas para mejores causas. Los
superiores están llamados a vigilar sobre el uso mismo de internet para
hacer propaganda y el papel que algunos religiosos desempeñan sobre
el uso negativo que ejercen sobre la comunidad. Si es necesario deberán
tomar las adecuadas medidas.

Desde el inicio se ha constituido un grupo que ha sido calificado, no sé
por quién, de «disidentes». En realidad no es muy numeroso, en cuanto
se trata de poquísimas personas que lo guían. Estos, haciendo énfasis
sobre la «contaminación» así dicha «estructural» de la congregación han
manifestado una radical desconfianza hacia la continuación y la
renovación de la congregación. Y, en cualquier modo, se han puesto en
antagonismo a los mismos superiores legítimos, casi considerándose
custodios de la ortodoxia del camino a recorrer, utilizando largamente el
instrumento de internet, con una red que se extiende a 200 o quizá más
personas: legionarios, ex legionarios o amigos de legionarios que son
habitualmente encontrados.

La finalidad para ellos es el de «informar correctamente», como se dicen,
y casi siempre en modo crítico; parecen depositarios de una misión
profética donde algunos piensan tener una particular vocación de sustituir a los superiores, de erigirse maestros de vida espiritual y hacerse maestros de sana doctrina.

Se ha creado un cierto estancamiento por parte de más. Algunos reflejan
un influjo negativo sobre los más jóvenes. Este tipo de información para
algunos sería motivo por la cual los más jóvenes abandonan la Legión.
Algunos que guían este grupo están inquietos por su vocación y hacen
recaer sobre los demás sus inquietudes sin un fin positivo; interpretan el presente según un viejo esquema ya consolidado: no saben ver más que
lo viejo que continúa en el hoy. Para ellos «lo nuevo» no existe ni aparece en el horizonte. En este modo tienen prisionera la reflexión en un cuadro angosto y sin vía de salida, suscitando desconsuelo y desamor
por la vocación.

Firmes como están en la herida sufrida en la congregación, parecen
gozosos de mirar las llagas y reabrirlas continuamente, en lugar de mirar
más en profundidad y con esperanza hacia el futuro, trabajando por la
verdadera renovación, tomando el verdadero camino de conversión. Al
respecto, quiero recordar lo que dije al inicio de mi tarea que ha partido,
como ya he recordado, no de la «contaminación» sino de la visión
positiva de la congregación que después debe renovarse continuamente
y con el concurso de todos. Si la congregación tiene necesidad de
purificarse, de renovarse, esto puede y debe llegar a través de la
conversión y la renovación de las personas individualmente. ¿Qué quiere
decir renovación estructural? El mensaje evangélico no se detiene en la
denuncia del pecado sino que va al anuncio de la gracia salvífica, a la
posibilidad ofrecida de la conversión.

En los años 70 se hablaba frecuentemente de pecado estructural. Y era
objeto de discurso de quien tenía siempre de qué acusar a los otros, y no
pensaba que la renovación viene a través de la conversión de las
personas. Puede tener también un significado esta frase «pecado
estructural», como ya ha revelaba el Papa Juan Pablo II en la
exhortación apostólica post sinodal Reconciliatio et paenitentia, pero en
realidad el Evangelio no conoce las conversiones de las comunidades,
conoce las conversiones de las personas. Y las personas por cuanto
pueden estar «contaminadas», son siempre redimibles con la gracia del
Señor. Es más, el sentido del Evangelio es precisamente esto, es la
esperanza. Del pecado tenemos ya bastante. Subrayar continuamente
los pecados, retornar siempre sobre los pecados, como si lo hiciese el
Señor con nosotros, no llevará a un paso adelante.

Tenemos necesidad, sí, de ser conscientes que somos pecadores. ¡Pero
detenerse ahí es la muerte! Si aquello es un momento para darse cuenta
que tenemos necesidad de Dios, entonces es gracia, y la gracia es la que
viene al encuentro. ¡Y es la gracia la que ha venido al encuentro a través
de la Iglesia, a través del Papa! Ha venido al encuentro porque la gracia
es más fuerte que el pecado y esta es la esperanza cristiana.

Es necesario renovarse. Quiero recordar también mi primera homilía del
10 de julio, como ya les había dicho. Les recordaba que el Papa ha
creído en ustedes. Que esto sea activado. Quiero recordar también la
homilía del 3 de enero por los 70 años de la Legión. Recordaba la
persona y el nombre de Jesús, que nuestra vida tiene un sentido en
referencia a nuestro Señor Jesucristo el cual no se escandaliza nunca de
los pecados, son los hombres los que se escandalizan de los pecados. Y
en ocasiones son los más pecadores, los que no quieren convertirse, los
que se escandalizan de los pecados. Basta mirar la agresión de que ha
sido objeto la Iglesia de hoy. Viene acusada de las más grandes cosas
nefandas como si la Iglesia fuera la más grande pecadora y los
acusadores no son, ciertamente, mejores. Y si la acusan no es porque
quieran verla más bella sino para encontrar una justificación a sí mismos.

Quiero recordar de modo particular mi homilía al inicio de la Cuaresma:
metanoia, kénosis, diaconía, koinonía. Son los cuatro pasos para llegar a
la reconciliación, a la koinonía. Debemos renovarnos desde dentro. Es
siempre posible y un deber. Eh aquí el anuncio evangélico. Si al anuncio
evangélico quitamos el anuncio de Jesús -que el Reino de Dios es
cercano, «convertíos y creed en el Evangelio»-el Evangelio no es más
una alegre noticia. La noticia alegre no es que seamos pecadores, esa es
la mala noticia: la buena noticia es que Dios, con su gracia, viene al
encuentro. Y si nosotros tenemos necesidad de convertirnos nos renueva
desde dentro y nos permite recorrer el camino nuevo; y esto nos lleva a
la kénosis, a la humildad, a la disponibilidad, ¡a la apertura de corazón, a
la liberación interior de modo que nosotros ponemos nuestras energías al
servicio de los otros, no a la destrucción de los demás!

Es el diablo el que empeña sus energías para destruir, es la fatiga del
diablo. ¡Cuánta empeño pone el diablo! ¿Pero para hacer qué? Para
destruir el Reino de Dios. Quien trabaja bajo la acción del Espíritu edifica.
Y edifica primero que nada con su ejemplo; edifica con su humildad;
edifica anunciando la gracia y la esperanza, no la destrucción. Y
entonces nuestra vida se convierte en diaconía. Y el fruto de la
conversión, de la kénosis, de la diaconía, será precisamente la koinonía,
el reencontrarse unidos como hermanos.

Es verdad que podemos litigar, es verdad que podemos estar en un
estado de conflicto; pero el conflicto y el litigio por sí mismos no tienen valor. Deben ser un momento de superación. Delante al mal, que
siempre ha existido en la Iglesia, son diversas las reacciones. Decía
Kierkegaard, este autor protestante –no sé si ya lo he citado alguna otra
vez– cuando en el tiempo de Lutero, qué había en la Iglesia… Y Lutero
ha venido a Roma porque todavía tenía fe. Después ha visto lo que ha
visto y ha perdido la fe, y habiendo perdido la fe, ha perdido la
esperanza. Y su conclusión, ¿cuál ha sido? La de salirse de la Iglesia, de elaborar una teología que sabemos cómo es: de fe, sí, pero de creer
pensar que la conversión es imposible, de creer que la justificación no
existe.

La Iglesia católica, que sentía ser pecadora, ha creído en la gracia. Y
mediante la gracia se ha encendido un movimiento de renovación que ha
producido muchos santos. Es la potencia de la gracia. Y sobre esta
gracia es que nosotros debemos dar confianza, es sobre ella que
debemos empeñar nuestra vida; es sobre ella que nosotros debemos
poner el énfasis para tener fe en una renovación. La gracia es la cosa
más bella, el don de Dios, Cristo Jesús, que viene de Dios y nos es
ofrecido a nosotros pecadores.

Cuando al interior de la comunidad se crean estas situaciones de
personas que crean continuamente conflictos, divisiones, yo amo
recordar aquello que decía san Juan, «después estos salen»; san Juan
dice «salen porque no eran de los nuestros». ¿Cómo hace uno para vivir
en una comunidad continuamente en disidencia? Siembra cizaña y
después se va. Se va porque no había amor, no había amor… Se puede
también criticar –de la mañana a la tarde– pero para edificar, por amor. Y si amo mis ojos saben ver algo de bueno. Si veo sólo el mal mis ojos
están enfermos; porque nuestros ojos son la ventana de nuestro corazón.

Algunas veces sucede que legionarios que han salido y llaman porque
quieren después explicarme el motivo por el cual han salido. Y yo he
respondido más de una vez: «te escucho con gusto pero me maravillo
que no has sentido la necesidad de preguntarme cuando has salido. Y
ahora por qué quieres interrogarme». Y normalmente esto es para
justificar su salida. Pero no hay necesidad de justificar la salida. La has hecho, yo pienso que la has hecho bien; las has hecho con meditación,
con ponderación, estate tranquilo; hay otros que no la han hecho y no lo
han hecho con ponderación, con conciencia, y ¿por qué quieres
influenciar al otro ahora? ¿Por qué quieres disgregar al otro para
justificarte a ti mismo?

Ciertos debates son tiempo perdido. De todos modos no son debate de
vida comunitaria, sea en internet o extra internet; son cosas que tocan la conciencia del individuo, la profundidad del espíritu. Pero no somos tan niños como para pensar que cuando decimos las cosas nos abrimos con
el corazón en la mano a los otros. Cuando hablamos, tantas veces
hablamos para justificarnos, pero aquello que realmente uno es lo sabe
solamente él y delante al otro nos ponemos en silencio y con respeto.
Hay también un pudor de la conciencia.

Si alguno quiere hacer de maestro se haga nombrar maestro. Parece que
algunos tienen la vocación de ser maestros de todos, de ser director
espiritual. Si alguno tiene problemas, vaya a interrogar personas
expertas. Si alguno quiere tener un director espiritual vaya al director
espiritual. Pero eso de transformar en foro público todos los problemas,
esto es banalizar las situaciones y no reflexionar y no confrontarse y
dañar la relación fraterna. Se trata de problemas muy serios como para
tratarlos así. Tengamos respeto de los demás. La comunidad, o nuestro
grupo de interés, no es la posibilidad que tenemos de desfogar nuestras
frustraciones o encontrar nuestras justificaciones.

Nuestra comunidad no es la «escupidera». Y debemos sentirnos
humillados cuando venimos instrumentalizados de esta manera. Si
tenemos necesidad de dirección espiritual vamos al director espiritual. Si tenemos necesidad de confrontar nuestras ideas vayamos a quien puede
ayudarnos. Si no estamos contentos de nuestra pertenencia a la
comunidad, no intentemos alargar el espacio de la insatisfacción sino que
reflexionemos con personas preparadas que puedan ayudarnos y
después tomamos nuestras decisiones. Si nos encontramos siempre
descontentos con los otros, la causa no puede estar sino dentro de
nosotros. Invito a hacer discernimiento. Invito a leer de modo particular el capítulo quinto de la carta a los gálatas, versículos que tocan… mejor los leemos juntos y concluimos nuestra reflexión.
El discernimiento del espíritu, la carta a los gálatas, las obras de la carne y los frutos del espíritu: «Las obras de la carne son conocidas:
fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes…». Noten, habla de obras de la carne, es decir, de aquello que el hombre abandonado a sí mismo cumple y es la disgregación, la división, la incapacidad de dominarse a sí mismo y de relacionarse correctamente con los demás.

Los frutos del espíritu, al contrario, como dice el mismo san Pablo, el
fruto (las obras de la carne son múltiples porque no tienen unidad, son
sólo dispersión), el espíritu es unidad y da un solo fruto: el fruto de la caridad que, sin embargo, tiene diferentes presentaciones, diversos
aspectos: «El fruto del Espíritu –dice san Pablo– es amor, alegría, paz,
paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí;
contra tales cosas no hay ley».
Yo deseo que el camino recorrido nos haya acercado un poco a esta
meta y estoy convencido de que nos ha acercado, pero hay todavía
necesidad de recorrer un ulterior camino; de reencontrar el empuje
unitario de sí, confrontarse, y cada uno aporte su contribución, pero lo
traiga al interior de la comunidad y lo ponga al servicio de la comunidad.
No haga el partido a sí. Gracias por su atención.


Homilia de Luis Garza

Luis Garza Medina, entonces Vicario, hoy Director Territorial en USA, dirigió esta homilía que les ofrecemos:
Solo 6 días antes habían recibido la Sancion impuesta a Marcial Maciel por la Santa Sede,
La voz de las víctimas seguirá clamando hasta que se haga justicia y verdad.
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Venga tu Reino!



Homilía 25 mayo 2006



Introducción

Hoy celebramos el aniversario de la aprobación canónica. Quiero pensar un poco, yendo con la mirada al pasado, en aquel 8 de junio de 1946… cuando se apagaron los motores de un avión procedente de Madrid y descendieron los pasajeros. Bajó también un joven sacerdote mexicano que venía a Roma para solicitar la aprobación de una ilusión que Dios le ha metido en el corazón: la fundación de una congregación religiosa cuyos hombres, como misioneros, puedan ir a predicar el evangelio por todo el mundo “que se apaga y muere por falta de Cristo”.

De vértigo… han pasado diez años desde que anda con esta idea y sólo cinco desde que reunió su primer grupito. No caben en tan poco tiempo tantas contradicciones y dificultades. Aquí tiene que haber algo importante, algo que con el andar del tiempo se revelaría como un instrumento de particular eficacia en manos de la Iglesia. Algo que el enemigo del hombre y de Dios no puede resistir. Se está jugando una baza importantísima y no puede dejar que esa plantita crezca. En realidad, lo primero que quiso fue evitar que naciera.

Conocemos la historia: calumnias contra el fundador, sospechas sobre la obra, etc. Han sido muchas luchas y sinsabores hasta este 1946. Todavía tendrá que pasar por algunas más para llegar al anhelado día cuyo aniversario celebramos hoy. Pocos días antes de la aprobación, en mayo del 48 escribía: “nos encontramos en lo más duro de la batalla, luchando cuerpo a cuerpo con las mil dificultades que con diabólica astucia va suscitando el enemigo del Reino de Jesucristo”.

Este joven sacerdote, Nuestro Padre, que iba y venía por las calles romanas, conoció tanta bajeza y bebió tanta veces el cáliz de la amargura…. Pero con su fe inalterada y con su amor por Cristo encendido, mantenía clavada en el corazón su ilusión. Cuando todo parecía perdido, casi desesperado y abatido vino a poner aquí, a los pies de la Virgen del Perpetuo Socorro su última súplica. De pronto ella como intercesora con su “omnipotencia suplicante” y el Corazón de Jesús concedieron lo que parecía un milagro… el “nihil obstat” para la fundación de la Legión.

Quiero ver dentro de los ojos de Nuestro Padre para descubrir la huella que Dios ha dejado, para saber por qué se afana tanto, por qué se sobrepone a tantas dificultades y calumnias gratuitas, por qué tiene una fe tan intensa… tanto ve a Dios que no alcanza a mirar lo que hacen los hombres. Quiero conocer sus ilusiones y quiero compartirlas. Por vocación, soy hijo de este hombre al que con orgullo llamo Nuestro Padre. Quiero amar las mismas cosas y quiero vivir del mismo modo para repetir la maravilla de ser también, como él, instrumento para que tantas y tantas almas lleguen al conocimiento y amor de Jesucristo.

A mí me parece descubrir tres cosas importantes:

Proposición

Aceptación amorosa de un camino de Cruz, única prerrogativa del cristiano.
Fidelidad inquebrantable a la Iglesia y al Papa.
Pasión de amor que se hace construcción del Reino.

Cruz, fidelidad y amor… tres coordenadas de la vida de Nuestro Padre y tres coordenadas de la vida de todo legionario que quiera ser fiel a su misión.

Cuerpo

Cruz

Queremos ser fieles a la misión… “tempi duri verranno per i legionari se vogliono essere fedeli alla loro missione”

Lo sabemos, lo hemos estudiado, lo tenemos conocido y visto. Todos los cristianos debemos vivir la cruz. Es una verdad que a fuerza de repetirla se ha vuelto roma como una de esas piedras de río, ya no incomoda.

Las constantes calumnias contra Nuestro Padre y el sistemático desprestigio que hacían de la Legión, de sus métodos, apostolados, intenciones, etc. a fuerza de repetirse, ya sonaban hueco. Los que lo decían, en otra época compañeros muy queridos, lo hacían porque “oscurecieron su corazón por amor de su orgullo y de su rebeldía, y salieron de la Legión respirando desprecio y rencor contra ella, y culpándola de injusticia y de inhumanidad. Tal vez hubo un tiempo en que vivieron bajo el signo de la confianza y del amor; pero ahora están de espaldas a todo sentimiento de justicia de rectitud o de sinceridad; y buscan ansiosamente el mal de la Legión, porque ésa es la actual ley de su oscurecido corazón”. Nos entristecían sus palabras y su situación y nosotros seguíamos viviendo en este mar de caridad, de vida sobrenatural, de amor y de perdón… pero ya no nos incomodaban. Más de alguno incluso lo tomaba a honra.

De pronto, sin embargo, parece que esas piedras a las que ya nos habíamos acostumbrado nos vuelven a rasgar la mano. “Tempi duri”. Dios no quería que nos acostumbráramos, Dios no quería que ser legionario fuera motivo de un orgullo humano. Era muy bonito ser legionario, tan queridos, tan apreciados, tantos progresos y tanto éxito… No, Dios quería prepararnos para las terribles luchas que se avecinan para la Legión al inicio de este tercer milenio. Quería ponernos una prueba llena de misterio, incomprensible para nuestra pobre mente humana. Dios quería conocer la hondura de nuestra fue y el vigor de nuestro amor.

¡Oh cruz, inseparable compañera
De los dulces años de mi padecer por mi Dios!

Primero te sufrí con paciencia.
Después de llevé con gusto.
Hoy te abrazo ya con amor…

Y Tú has querido que yo, también crucificado,
Haya de comparecer ante Ti.

Parece poesía, pero es vida. ¿Estamos dispuestos?

“Para otros mártires no hay aureola; se les despoja de su dignidad humana. Salen de la conflagración sin ser ya hombres. Una túnica sin nombre ha querido hacer de ellos creaturas quebrantadas.

Para despojar su sacrificio de todo mérito se les cubre de ridículos. A fuerza de torturas morales se les convierte en verdaderos locos que piden gracia por crímenes que nunca cometieron. Sin embargo no tienen poder para quitar valor de redención al sacrificio de sus víctimas.

Así he ido yo a la muerte moral meditando y aceptando realizar en mí aquellas palabras de Isaías: “Soy un gusano de la tierra, no un hombre”. Consintiendo por mi fe en Jesucristo en esta degradación para rendir gloria a Dios y salvar las almas.

A vosotros, mis queridos sacerdotes, os dejo esta herencia, este nombre cargado de ignominia y de vergüenza, este camino humillante, áspero y doloroso, pero seguro. El os conducirá al Calvario y a la gloria del Padre.”

A vosotros mis queridos legionarios, os dejo esta herencia, este nombre cargado de ignominia y de vergüenza… “Estoy avergonzado por todo lo que de mí se dice y me duele más al pensar que quizá la ignominia de este pobre hombre vaya a caer también sobre vosotros.” ¿Estamos dispuestos?

Ayer Nuestro Padre nos decía por el teléfono que si hasta hoy hemos estado en la Legión y en el Regnum Christi, ahora debíamos vivir en la Legión y en el Regnum Christi. Ahora debemos hacer realidad con nuestra vida y entrega nuestra pertenencia a esta maravillosa obra de Dios.

Pero, ¡qué misterio! Es la misma Iglesia, “nuestra idolatrada madre la Iglesia” la que ha dispuesto algo que nos traspasa el corazón. Precisamente por esto es una cruz para nosotros, precisamente por esto nos duele. ¡Es la misma Iglesia que amamos y por la que hemos entregado la vida! ¡Cómo se requiere vivir de fe!

“¡Oh cruz hermana!
Tanto te hundiste y te clavaste en mi cuerpo
Que me has llegado ya a lo más hondo del alma…”

¿Estamos dispuestos?

Fidelidad a la Iglesia

Sí, es la misma Iglesia.

“La Legión de Cristo sólo tiene razón de ser en la Iglesia, para la Iglesia y a partir de la misión sobrenatural y humana de la Iglesia. Por ello:
Amen apasionadamente a la Iglesia.
Adhiéranse con amor ardiente y personal al Romano Pontífice, Vicario de Cristo y cabeza visible de la Iglesia. Estudien y divulguen sus enseñanzas y deseos, y defiendan con valor el carisma de su primado y magisterio.”

Para esto fue creada la Legión y para esto seguirá viviendo. Nuestra fe no puede quebrantarse, nuestra adhesión y entusiasmo no pueden decaer. Al contrario. Esta es la última prueba. Este vendaval tronchará algunas ramas, pero no debemos temer. Dios lo ha permitido por un designio de amor. Tal vez era necesario porque Él quería hacernos pasar por un bautismo de sangre. ¿Qué vendrá ahora? ¿Qué le espera a la Legión y a los legionarios en el futuro en su defensa de la Iglesia?

“Creo que comienza una nueva era, una era en que la Legión y el Rei¬no se esforzarán al máximo, al lado del Papa, para dar paz y seguridad de Dios al hombre y al mundo en este embate del materialismo y el ateísmo social, presentado con ropajes de bienestar y placer, ante una vida sin trascendencia eterna.”

Vamos a pagar cara nuestra fidelidad al Papa y a la Iglesia. Ya nos está sucediendo: cuánta incomprensión entre las gentes del mundo, cuánta sospecha. El demonio no pudo destruir la Legión, no pudo hacerla abortar, no ha podido adulterar su espíritu. El demonio odia a la Legión, sabe lo que está en juego… y el mundo y esos pobres hombres que le hacen coreografía se afanan por destruirla y llenarla de sombras. Que si no estamos con los tiempos, que si vivimos en el oscurantismo, que si nos manipulan… y mientras más lo repiten más se hace bello y evidente nuestro espíritu, más caridad y unión, más deseo de servir a los hombres y más ridículos y sin sentido sus ataques. “Sabemos que al final de la vida, lo que cuenta es lo que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres”.

“¡NO ROMPAIS VUESTRA FE EN LA OBRA DE DIOS. Todas estas pruebas la reducirán al fracaso aparente, pero ella no puede morir. Un día saldrá de sus catacumbas para proclamar la verdad y continuar su lucha por el Reino de Cristo en la paz, la justicia y el amor.”

Creo que con Nuestro Padre y el P. Álvaro, todos vemos a la Legión yendo a todos los continentes, trabajando con todos los hombres en las grandes ciudades y los tugurios más depauperados, en los apostolados más comprometidos, decidida a dar la batalla por nuestra cultura cristiana en un desafío a muerte con el relativismo y la cultura de la modernidad que tal vez culminará con el fin de los tiempos. “Los hombres del Reino deberán ser un ejército numeroso, una multitud inmensa, fuerte y resonante como el trueno y luminosa como el sol; que haga saber a los hombres que el amor existe y que con su manera propia, don de Dios, los conduzca a amar ese amor.”

Hace unos días un obispo amigo me decía: “Padre, he llorado toda la tarde. Quiero que sepan que estoy con Uds. El pecado del P. Maciel es haber sido el instrumento de Dios para dar vida a una realidad imponente que infunde mucho temor al enemigo”.

Con Pedro, por nuestra fidelidad a la Iglesia, decididos a dar la batalla, cueste lo que cueste.

“Mi naturaleza tiembla, como hoja en día de vendaval… Y pido al Señor que haga volcar todas las desventuras sobre mi cabeza para que pueda ser más eficaz en mi misión…que venga a mí todo el dolor del mundo, con una sola condición: que la Legión sea grande, fuerte, poderosa, para luchar por mi idolatrada Madre, la Iglesia, en el establecimiento del Reino de Jesucristo “.

Dios le ha tomado la palabra. Eso lo aprendimos en la piel de nuestro fundador y no podemos dejar que a ese ofrecimiento se lo lleve el viento.

¿Estamos dispuestos?

Pasión de amor

Creo que todos aquí queremos elevar al cielo un grito para decir que sí estamos dispuestos. Sí queremos. Lo decimos con el corazón lleno de zozobra y con un profundo sentido de humildad. Sabemos bien que la prueba vendrá, nos tocará a nosotros en primera persona, se probará nuestra fe, pero confiados en la gracia de Dios, estamos dispuestos.

Queremos hacer realidad nuestro carisma del amor. Entre nosotros y con todos los hombres. Queremos renovar hoy aquí, ante este altar que tanta historia conserva para nosotros, nuestro compromiso de hacer de nuestras comunidades oasis de paz y de caridad mutua. Siempre sosteniéndonos unos a otros, nunca hablando mal, siempre buscando el mayor bien.

Queremos renovar aquí el compromiso de foguear el corazón en la Eucaristía y en la vida santa para tener dentro de nosotros como represado el fuego del Espíritu para la conquista del mundo para Cristo y así ofrecer a los hombres el amor de Jesucristo desviviéndonos por ellos y predicándoles el gran misterio de su encarnación, muerte y resurrección para que tuviéramos vida.

Queremos renovar aquí nuestro compromiso de vivir nuestro carisma y metodología apostólica, hacerlo de tal manera nuestro que sea una segunda naturaleza.

Queremos renovar aquí nuestra integración inquebrantable con el plan de Dios para la Legión y nuestro deseo de vivir unidos con nuestros superiores y con nuestros hermanos, practicando esas características de nuestra obediencia, tan bellas y tan exigentes, como la prontitud, alegría, heroicidad.

Queremos renovar aquí nuestra adhesión inquebrantable al Papa, a los obispos en comunión con él y nuestra defensa de su doctrina y magisterio.

Queremos que se realicen las ilusiones del corazón de ese joven sacerdote que con mucho orgullo, y ahora con conocimiento de causa, llamamos Nuestro Padre.

Queremos y con la gracia de Dios lo vamos a conseguir.

¿Estamos dispuestos?

Conclusión

Legionario, quiero mirar en tus ojos y descubrir lo que llevas dentro. Quiero ver si es tuya aquella ilusión del joven sacerdote mexicano.

Quiero saber si estás dispuesto a vivir la cruz porque “el mundo necesita y pide sacerdotes que conozcan su mal y sufran con él. Aquellos cuyos brazos llevan la cruz de sus hermanos juntamente con la suya…”

Quiero saber si estás dispuesto a ser fiel porque “jamás la Legión tuvo como ahora necesidad de hijos que sean sacerdotes y víctimas.”

Quiero saber si estás dispuesto a amar a la Legión y apreciarla “como el instrumento más eficaz en tu camino para luchar por el Reino de Cristo. Y si la consideras tuya “como nunca la has soñado: calcinada en el dolor como tu propia alma” y si en ti hay “un ansia entusiasta de actividad que sepa desencallar la nave del alma del escollo de la omisión, de la inercia, del sopor, de la tibieza. Que deseche valerosamente las fáciles ilusiones de los triunfos sin esfuerzo, producto de una fe casi muerta generadora de vidas estériles completamente alejadas y hasta en contradicción con la doctrina de Cristo y la vida religiosa en la Legión.”

Estamos ante un momento trascendental e importante, momento de grandes decisiones. Cofundadores, hoy se nos entrega el pendón. Debemos recibirlo y llevarlo muy alto y entregarlo a la generación siguiente; y que así siga pasando de mano en mano hasta que el Señor disponga dar fin al tiempo de la Legión y del Regnum Christi, cuando terminen -quiéralo Él- todos los tiempos.

Legionario, ¿hay en tus ojos cruz, fidelidad y amor? ¿Estás dispuesto?

Sí, con la gracia de Dios y la protección de nuestra Madre la Virgen María, la de la omnipotencia suplicante, la que ha recogido tantas lágrimas y ruegos y siempre nos ha escuchado y consolado, ¡estamos dispuestos!


Empresa de imagen

Una Agencia para recuperar el buen nombre de la institución

Agradezco a cuantos amigos me envían correos a diario, que procuro responder siempre a la mayor brevedad, incluso aquellos de los que no opinamos lo mismo sobre el tema de la LC.

Entre esos correos, me llamó la atención la información que me habla que la Legión de Maciel, sigue empeñada en lo de siempre, y ahora han contratado una firma para que les ayude a sortear de la mejor manera posible todo lo que les está cayendo encima.

Una empresa, que cuesta mucho dinero, para recobrar la buena imagen.

¿Y las Víctimas?

Ya el tema Maciel estás mas que demostrado, y poco más se puede añadir.

Pero vuelvo a la pregunta que me sigue rondando, ¿Y las Víctimas?

Nadie ya parece que quiere recordar a esos 8 Hombres Valientes que denunciaron a Maciel cuando estaba gozando de la máxima protección de la Jerarquía de la Iglesia, cuando el santo embaucador gozaba de la protección de poderosos hombres de negocios y de la política.

Hacer Verdad y Justicia creo que será la única manera de recobrar algo del buen nombre.

Mientras se llegó a acuerdos económicos con la Hija del enigma de las mil caras, ni si quiera han tenido la mínima dignidad para acercarse a las víctimas y curar las heridas.

Mientras siguen alimentándose de tanto evangelio y tanta espiritualidad, siguen erre que erre negando las cosas.

Paradigmático es lo que dijo uno de los recién ordenados por el otro enigma de esta historia, el Delegado Pontificio, don Velasio de Paolis., que bueno, las acusaciones no prueban nada.

Ajenos al dolor de las victimas siguen ellos gastando sumas impresionantes en empresas de Imagen y Marketing.

Sres, Legionarios, permítanme un humilde consejo: El Cristo al que dicen Ud., seguir, el Cristo del que dicen Nutrirse ya les dejó marcado el camino.

Déjense de chapuzas y vayan a la raíz del mal, que son Uds., mismos.


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