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“EL ILUSIONISTA MM”
-Biografía no autorizada-
Alejandro Espinosa
A mis padres Rafael y Esther, que se
fueron sin conocer el mal que frustró
aspiraciones de sus hijos.
El Ilusionista MM Copy right .
Registro No 03-2006-062012542700
Esta obra no podrá ser reproducida total
O parcialmente sin permiso escrito del autor.
Legión de Cristo: Única multinacional
mexicana en el mundo de la religión.
Dionisio Garza Medina
“El Vaticano lleva 2000 años de ventaja
en el negocio de la religión”.
“El Ilusionista MM”
In nobisimis diebus instabunt tempora periculosa. Erunt enim homines seipsos amantes, cupidi, elati, superbi, blasphemi, parentibus inobedientes, ingrati, scelesti, sine affectione, sine foedere, criminators, incontinentes, immites, sine benignitate, proditores, protervi, timidi, voluptatum amatores magis quam Dei, habentes speciem quidem pietatis, virtutem autem eius abnegantes; et hos devita… (En el futuro acosarán tiempos peligrosos. Hombres ególatras vendrán, libidinosos, frívolos, soberbios, blasfemos, desobedientes, ingratos, malvados, sin honor, criminales, incontinentes, sin bondad, traidores, crueles, timoratos, voluptuosos antes que amantes de Dios, con barruntes de piedad, sin abnegación real, deslenguados). II Tim. 3, 1-5.
PROEMIO
Diferenciar partes recreadas y las imaginativas para no demeritar la veracidad de esta historia, es la finalidad de este exordio; los elementos imaginarios, entre lo creativo y lo histórico, aparecen en pocos lugares: Natalicio- Jugando a fornicar, Maldición a Rogelio, Su Escuela; elementos imaginarios que no deben confundirse con la creatividad literaria, ya que reconstruimos datos aportados por el mismo protagonista, con anécdotas conocidas o relatadas por paisanos, quizá retocadas, que acumulan elementos definitorios de este carácter, resplandeciendo el engaño, la marrullería, la pereza escolar, ante todo, su megalomanía junto a la desmesurada compulsión sexual en ausencia de la Fe y toda una vida de frivolidad al estilo de las grandes elites internacionales.
Si bien esta obra no se define como ensayo literario ni como biografía certificada, contiene elementos de ambos. Se trata de un ejercicio histórico, de quien convivió 13 años en la proximidad de Marcial Maciel, -MM en adelante-, víctima de su pederastia, para desmitificar las hagiografías publicadas por su secta legionaria, con hechos presenciados o sufridos por cerca de 100 testigos declarados ante la Sede Apostólica, describiendo el carácter escabroso del personaje, con una cohesión inquebrantable; anécdotas que él mismo regurgitaba en reverberos de una psique camuflada en la sotana.
El tono picaresco responde a su forma burlesca de vivir del prójimo, que la tuvo más que Lazarillo de Tormes, donde no se inventa el fondo, más que la forma, para subsanar retazos históricos, como los conoció el autor en su momento, quien sufrió adoctrinamiento para destruir el yo interior y reducirlo a esclavo obediente y eficaz, un robot de votos religiosos para llevar placer a su vida desbocada y engordar sus arcas personales.
Era inevitable que, viviendo ese fanatismo inducido, también el autor se viera arrollado por la corriente retroalimentada que les hacía ver virtudes en aquél sacerdote a quien llamaban “Nuestro Padre”, y que aspirara a ser su “evangelista”, razón que lo impulsó a indagar acerca de esta historia mientras le servía en la intimidad de su harén dentro del claustro. Al mismo tiempo se explica que el “Ilusionista” halagara ese interés, relajado por la morfina, y que soltara la lengua en reverberos secretos de su niñez o juventud, a veces, eructos jactanciosos sobre damas embelesadas por su férula sexual, a las que buscaba desplumar riquezas, y que luego fingiera olvidar cuanto había narrado. Brotó natural el aliciente para convertirse en depositario de esta historia, queriendo exaltar los perfiles virtuosos que se adjudicaba propagandísticamente, mas sucedió lo contrario cuando la lógica lo entrenó a discernir fuera del sometimiento, brillando una verdad muy opuesta a la enseñada, que terminó desnudando al embaucador de su disfraz de santo.
De tal forma, el “Ilusionista” fue iluminando un mundo clandestino y tortuoso, acumulando acentos crípticos de su niñez y adolescencia, que se fueron incrementando en conversaciones con sus paisanos de Cotija conocedores de sus travesuras sexuales y prácticas de bestialismo, reveladas por él mismo, -nada raras en provincia, hay que aclararlo, origen del autor-. La proximidad geográfica de ambos poblados facilita en gran medida la investigación, Cotija, origen de Marcial Maciel, y Chavinda, cuna del autor, poblados de idénticas prácticas religiosas, mismas estructuras sociales, igual ortodoxia católica fundamentalista, idénticos alimentos, tonadilla al hablar abusando de la “u” y la “i”, vg: “Camoti tatemau, huchepus con lechi”…, vivencias y formas de intercambio comunitarias, con excepción de una sola, el racismo que señala a Maciel en su libro Fundación en Perspectiva, “…[…], sin gota de sangre india…”, apenas perceptible en el pueblo del autor.
Sin embargo, un tabú permaneció secreto para la secta legionaria, la existencia de Don Francisco Maciel, su padre, de quien nunca dijo una palabra. La información revela aspectos que ocultó deliberadamente, dolido porque le reprendió su desviación sexual con severidad, o por los duros trabajos a que lo sometió en Poca Sangre, quizá porque los abandonó para vivir con otra mujer en el sureste, o por resentimientos de la disciplina a golpes impuesta en su infancia, o por todo junto…, lo cierto es que Don Francisco volvió a Cotija solo y viejo; esperando la muerte permaneció un año en cama, sin que Marcial Maciel, o su esposa, la ahora venerable Maura Degollado, en proceso de canonización, fueran siquiera a llevarle el consuelo de su presencia.
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