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Aqui te escribo sobre mis experiencia de abuso sexual en la legion de cristo, a manos de un sacerdote Irlandes que era mi superior y quien luego paso tiempo como Director del Colegio Legionario El Cumbres en Medellin.

El Padre Eoghan Devlin apenas cumplía seis meses de sacerdocio cuando me llamó a su cuarto una noche en el año 1995. Era yo novicio y él mi superior, maestro de novicios. Estábamos en el noviciado de la Legión de Cristo en Dublín y me faltaban cinco meses para pasar a la siguiente etapa de mi "formación" Legionaria.

Me despertó el Padre Eoghan y fui a su habitación. Se acostó en la cama allí y me dijo que lo dolía el estomago, y me pidió darle masaje. Me cogió las manos y las metió donde quería que lo "masajease". No fue precisamente en el estomago.

Es difícil explicar las condiciones anteriores de manipulación y preparación que me hacía el P. Eoghan. Según es usual en la Legión, dependía casi exclusivamente de él para todo. Como no podía llamar a mis padres o familia, ni escribirles sin la aprobación y revisión previas del superior, el superior empezó a funcionar como mi padre y la Legión como mi nueva familia.

Prometí a Dios obedecerle a mi superior en todo. Prometí a Dios nunca jamás criticar su persona, sus actos, su moral, su físico incluso, ni públicamente, ni privadamente y ni siquiera internamente. Prometí a Dios guardar un silencio absoluto durante la noche.

Así que cuando me pidió hacerlo, no tenía opción sino de obedecerlo e incluso si quería decirle que no, no lo podía sin romper mi promesa de silencio. Si no lo hubiera obedecido, hubiera sido pecado. Si hubiera hablado, hubiera sido pecado. Bueno, eso es lo que te hacen pensar en la Legión.

Y como no lo podía criticarlo, ni siquiera podría permitirme creer que hacia él mal, que mentía, que en realidad no estaba enfermo de estómago... Y durante años me intentaba convencer de que aquella noche había hecho yo bien, que di asistencia a un sufriente mientras la realidad era que el Padre Eoghan Devlin abusó de mi y de su autoridad para su placer sexual bajo auspicios de pobre necesitado y sufriente.

Había salido de la Legión en agosto del 1998, pero no fue hasta finales el año 2000 cuando me di cuenta de las mentiras que no quería creer. Leí por primera vez lo que pasó a otros legionarios años anteriores, a manos de Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo. Y era lo mismo. Exactamente lo mismo. Maciel pidió a esos entonces niños que lo masajeasen, que estaba enfermo, que tenía permiso del papa Pío XII que lo masturbasen... Los llamó en la noche y los cogió las manos para que lo alivien...

Entonces el peso que llevaba tantos años me cayó encima. Me mintió el padre. Me decepcionó. Me abusó. Me traicionó.

Primero me llegó una tristeza enorme, y una ansiedad que me cogía el respiro cada vez en cuando. Describir lo que sentía por dentro es imposible. Lágrimas que se convertían en gritos cuando las lágrimas se acababan, gritos que se convertían en un silencio negro cuando gritar no podía más.

Después de cinco meses de infierno interior, y con mucho ayuda de un terapista empecé a cambiar. Quería saber qúé hacía ahora el P. Eoghan. Quería saber si habían más víctimas. Quería pararlo.

Inicalmente llegó el P. Eoghan desde su puesto en España a Dublín como diácono en el año 1994. En el 1996 lo movieron a los EEUU, al novicado allí. Luego lo movieron a españa, luego otra vez a Irlanda, a Dublín. Finalmente en el 2001 me dí cuenta de que estaba en Colombia, en Medllín. Me decían que era Director del Colegio de Educación Primaria y Secundaria El Cumbres, pero además era el director a nivel nacional del sector de Jóvenes del movimiento Regnum Christi en Colombia, y que era superior de su propia comunidad legionaria allí. Así que en total lo habían movido cinco veces en ocho años.

Cuando supe lo que estaba haciendo, me parecía un pesadillo - tantos posibles víctimas, tantos niños, jóvenes, y súbditos legionarios a su disposición.... Tenía que hacer algo...

Fui a consultar lo que debería hacer en las oficinas de mi Diócesis en Irlanda. Me ayudaron mucho, y me dijeron que lo que se tenía que hacer - según las normas de la iglesia - era informar a los superiores sobre el incidente. Si era diocesano, pues hacía falta informar al obispo, o si era religioso, pues entonces al superior de la orden o congregación en cuestión. Me mostró un libro de procedimiento en tales casos para la Iglesia en Irlanda. Me dijo que lo primero que se hace es quitar al sacerdote acusado de todo trabajo pastoral mientras se hagan las necesarias investigaciones eclesiales, policiales etc.

La diócesis se ofreció como intermediario mío y empezó a pasar mi acusación sobre Eoghan Devlin a los superiores de la Legión en Roma. En concreto se ponían en contacto con el P. Luis Garza, LC, Vicario General de la Legión. Había cartas, llamadas telefónicas y faxes entre Garza y mi diócesis.

Al final Garza dijo que no sabía como era que podría inventar tal historia y que estaba satisfecho que no era la verdad. Sentí intimidado, deshecho y estaba aún tan cansado y agotado. Mi diócesis me dijo que no podían hacer más... pero me iban a apoyar en cualquier decisión que fuera a hacer. Temía a la legión y lo dejé. Me dediqué entonces a recuperarme, a intentar volver a vivir y buscar "normalidad" en mi vida. Seguía con mi terapia y busqué olvidarlo. Pero no podía hacerlo...

En el abril del 2004, escribí a la policía en Dublín. Entonces tenía mucha ira hacia la Legión. A Luis Garza solo le importaba la imagen impecable de la Legión. No le importaba para nada yo, ni los víctimas. Ni siquiera pidió hablar conmigo directamente sobre ello. Lo único que hizo fue hablar con Eoghan Devlin y llamarme mentiroso. Pero yo sabía la verdad, y también sabía que la Legión se cree intocable, pero no lo es.

Al mismo tiempo, escribí al Obispo de Medellín sobre P. Eoghan Devlin y la Legión, mostrando como la Legión permitió que un sacerdote acusado de abuso sexual funcionara de director de un Colegio de niños etc.

También, por medio de Patricio Cerda, exLegionario que era director del mismo colegio antes de llegara Eoghan Devlin, pude informar a algunos padres de familia que la policía en irlanda lo investigaba al P. Eoghan sobre abuso sexual.

Yo no sé si los padres de los niños del Cumbres me creían o no, pero no se podía negar que la policía lo investigaba. Bueno, eso es lo que pensé. Dentro de poco, P. Eoghan tuvo que dejar su puesto en Medellín y regresó a Roma, sin trabajo pastoral pendiente del resultado de la investigación.

Era la primera vez que la Legión obró según las normas indicadas por la Iglesia Católica sobre las acusaciones de abuso sexual cometido por un Sacerdote, y sólo fue por la presión de la policía. Recibí una carta de un sacerdote Legionario, representando a Luis Garza, en lo cual me confimó que Eoghan se apartó de su trabajo pastoral a causa de la investigación.

Que rabia me dio entonces cuando a la vez una carta fue mandado a todos los padres del colegio Cumbres diciendo que había muchos rumores sobre el P. Eoghan Devlin, pero que no tenían sustancia. Afirmaron que P. Eoghan Devlin dejó el Colegio Cumbres porque lo tocaba cambiar de apostolado, como es tradición en la Legión cambiar de trabajo cada tres años. Negó la existencia de la investigación policial y negó también mis acusaciones.

En una palabra la Legión mintió a los padres. No tengo duda de que esta carta fue autorizada por la>Dirección General de la Legión de Cristo en Roma, con pleno conocimiento de las acusaciones y de la razón verdadera del porqué Eoghan Devlin salió del país.

Pero no sabes cómo sentí cuando oí por primera vez que Eoghan ya no estaba con niños o adolescentes, y que no podía ya estar en ocasión de abusar. Para mí eso fue la primera victoria, cuando empecé a cambiar el control que tantos años me llevaba la Legión y el mismo Eoghan Devlin. Con tiempo el P. Eoghan dejó la misma Legión. No es sacerdote Legionario, y pienso que va a dejar el sacerdocio. Espero que con haber quitado el yugo de la Legión él pueda empezar a sanarse y cambiar y encontrar manera de pedir perdón.

Pero cabe preguntar si se puede confiar en la Legión. Si - con pleno conocimiento - durante TRES AÑOS la Legión de Cristo permitió a un Sacerdote abusador sexual tener tanto acceso y control de tantos niños y jóvenes, confiando totalmente de él; si hacían tanto cuanto podían para desmentir la investigación policial del mismo abusador y engañar descaradamente a los padres del mismo colegio, si se empeñan a discrepar los normas de la misma Iglesia de la que se llama hijo y seguidor, y si siga la Legión sin rendirle cuentas a nadie ¿se puede confiar que nuestros hijos no están en peligro? ¿se puede confiar en que no está mintiendo y engañándote a tí la Legión? ¿se puede creer alguna palabra que nos digan?

Por desgracia, por gran gran desgracia, la respuesta es no. No se puede confiar en la Legión en absolutamente nada, ni mucho menos con nuestros jóvenes. Mi experiencia lo muestra bien, pero es nada más una experiencia entre muchos.

Ahora es la hora de pedirle cuentas de la Legión. Ahora es hora de revelar la verdad.