Notas de Prensa
Notas de Prensa
Vamos a ir ofreciendo diferentes notas aparecidas en los diferentes medios de comunicaciòn sobre el tema de la Legión de Cristo, del Regnum Christi, de Marcial Maciel, etc.
Legionarios Redimirse o Morir
A mi hija María Teresa, porque su lucha por aferrarse a la vida puede cambiar el mundo
La Legión está contra las cuerdas y puede recibir un golpe de “knock-out”. La pesada herencia de su fundador, el inmoral Marcial Maciel Degollado, es capaz de hundir a sus discípulos, quienes defendieron a toda costa su “inocencia” y ahora entonan el “mea culpa”. Apenas el viernes la congregación difundió un demoledor comunicado, un escrito que Álvaro Corcuera jamás se imaginó firmar, una confesión pública que puede desatar una profunda crisis en el seno del instituto religioso que hasta ahora dirige
El boletín, cuyo contenido central difundimos en este espacio (la versión completa se puede leer aquí), requiere una profunda glosa para comprender cuáles serán sus alcances y consecuencias. Ante todo, huelga decir, se trató de un reconocimiento de culpas valiente y necesario, aunque obligado (tanto por El Vaticano como por las inevitables circunstancias). Un gesto “in extremis” encaminado a asegurar la supervivencia de la institución, un “yo pecador” que se anticipa a las decisiones del Papa Benedicto XVI sobre el futuro de la Legión.
Todo parece indicar que el texto fue concertado por la Secretaría de Estado de la Santa Sede, ya que contiene gran parte de las exigencias surgidas de la visita apostólica, la auditoría ordenada por el pontífice a todas las instituciones legionarias del mundo. La “fase operativa” de las pesquisas concluyó el 15 de marzo pasado, los visitadores ya entregaron sus informes y el 30 de abril estarán en Roma para ilustrarlos al cardenal secretario Tarcisio Bertone.
Como se dice en el barrio los legionarios “movieron ficha” y no lo hicieron en vano, ellos saben bien que al menos tres de los cinco obispos visitadores están abiertamente convencidos en la necesidad de disolver a la congregación mientras el mismo Bertone y Franc Rodé, prefecto para los Institutos de Vida Religiosa, están dispuestos a salvar lo salvable, por el “bien” de la Iglesia.
La nota del viernes tuvo un claro objetivo: sobrevivir, por ello fue tan clara y contundente. Ante todo reconoció la culpa de Maciel como pederasta, pidió disculpas a las víctimas por el daño del abuso y por ignorar sus acusaciones. Dijo abiertamente que la sanción de la Doctrina de la Fe de mayo de 2006 fue de culpabilidad, sin ambigüedades. Estas afirmaciones llevaron a una inevitable condena a la memoria de “nuestro padre”. Así los legionarios abjuraron de su creador, mandándolo al infierno del olvido, pero eso sí, confiando su alma “a la misericordia de Dios”.
Mientras el fundador corrió la suerte del ostracismo no ocurrió lo mismo con sus sucesores, ni Corcuera ni sus principales colaboradores: Luis Garza Medina, vicario general o Evaristo Sada, secretario general, entre otros, se hicieron cargo de los pecados del fundador. En el documento se comprometieron actuar “según los principios de la justicia y caridad cristianas” si encuentran a alguien con “colaboración culpable” con las acciones inmorales de Maciel, además de asegurar que “responsabilizarán” de sus hechos a estas personas.
Al declarar que habían “pensado y esperado” que las acusaciones contra el fundador fuesen “falsas e infundadas”, de manera artificiosa los superiores se han “autoexculpado” por no haber puesto fin a los atropellos de Maciel. El único objetivo de esta combinación de afirmaciones es permanecer en la cumbre de la Legión. Ni Corcuera, ni Garza, ni Sada están dispuestos a alejarse de sus puestos. Piensan en ser ellos mismos quienes guíen la barca en medio de una tormenta originada, en parte, por sus propias acciones.
Uno de los problemas fundamentales tiene que ver con las víctimas, ahora reconocidas. Según la nota los superiores legionarios “no han podido o sabido” salir al paso de todos como hubiera sido necesario y como, de hecho, “era nuestro deseo”. Esta frase deja en claro que desde hace mucho tiempo en el seno de la Legión se sabía de los actos depravados del fundador pero se optó por el silencio, el culto a la personalidad de “nuestro padre” y un ataque feroz contra los entonces acusadores (quienes tenían razón).
¿Cómo es posible que desde 1998 se hayan tenido noticias públicas y mediáticas sobre todo el asunto sin que los más cercanos colaboradores del entonces superior hayan indagado? Resulta inverosímil creer que nadie se tomó el trabajo de investigar, la gravedad de la situación ameritaba al menos alguna reacción. Suena ridícula la tesis del “nadie sabe, nadie supo”.
Aún más, en mayo de 2006 cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe impuso su sentencia bajo la “certeza moral” de la culpabilidad de Maciel, los legionarios osaron publicar un comunicado según el cual la sanción fue recibida “como una cruz” por el sacerdote. Muchos en la Curia Romana estaban más que molestos por la miope reacción. Cierto es que se pudo difundir dicho boletín gracias a la ambigüedad del Vaticano, porque la nota que dio a conocer la sentencia no era para nada clarificadora “gracias” a la ambigüedad sembrada a propósito por el entonces secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, histórico defensor de la Legión y amigo personal de Maciel, quien revisó personalmente en tres ocasiones el texto poco antes de su publicación por la sala de prensa vaticana.
¿Es posible dar crédito a quienes aseguran que la sanción del 19 de mayo de 2006 no era lo suficientemente clara? Para todos era evidente la culpabilidad del todavía vivo fundador. De todas maneras Corcuera y compañía jugaron con la falta de claridad para poner el duda una decisión tomada por el Papa Benedicto XVI en persona. Por casi dos años hicieron como si nada. Cuando Maciel falleció, en enero de 2008, pretendieron (y presionaron para ello) darle unas exequias por todo lo alto, pero se toparon con un Vaticano inflexible que los obligó a enterrarlo en su pueblito natal Cotija (México) y no en Roma, donde desde hace años existe una lujosa tumba bajo la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Vía Aurelia, propia de un “santo” (cuya construcción costó un millón de dólares).
Con esa actitud Corcuera y sus pupilos (incluso “involuntariamente”) perpetuaron la ignominia y los abusos, que ahora se buscan remediar como un gesto de justicia pero también como un intento por evitar la inevitable, una fuerte intervención de la Santa Sede a la congregación con el nombramiento de un comisario apostólico que haga limpieza y, de una vez por todas, ponga la casa en orden.
Serafines, potestades y arcángeles pueden enviar sus comentarios a: andresbeltramo@hotmail.com
http://www.e-consulta.com/blogs/sacroyprofano/?p=231
Legionarios de Cristo, Juan Pablo II
Legionarios de Cristo. Juan Pablo II
By conlajusticia
En tiempos de reflexión, considere necesario hacer una recopilación de la información que he obtenido por diversos medios sobre los Legionarios de Cristo.
Concluyendo sobre el particular, es innegable que la propia cúpula Legionaria esta poco a poco, tratando de deslindarse del “fundador” y así obligados o de mutuo propio, han estado dando información que denigra la imagen de Marcial Maciel, con la intensión de salvarse los mas que puedan, mintiendo al grado de decir que no tenían información de la triple vida de “Su Padre”.
Resulta ser que una de las posibilidades que en su futuro se plantea, es una refundación, para lo cual tendrán que deshacerse por completo, cuando menos hacia el exterior, de la figura de Marcial Maciel, lo que significa que van a necesitar otro personaje del cual extraer un nuevo “carisma” que les permita sobrevivir ante el catolicismo mundial.
De acuerdo a como se han desarrollado los eventos y los tiempos que se han hecho públicos, esa nueva figura tendría que ser precisamente Juan Pablo II, quien independientemente de la opinión positiva o negativa que mucha gente tiene de él, es una persona que estuvo muy cerca de la Legión, éstos crecieron a su amparo, protegió y encubrió a su fundador a quien por cierto señalo como “ejemplo” de la juventud.
Lo anterior toma fuerza con el hecho de que los Legionarios de Cristo se han auto nombrado algo así como un ejercito del Papa y que por consecuencia siempre obedecerán o acataran sus ordenes, sugerencias o indicaciones. Tomar a un Papa como inspiración divina, les caería como anillo al dedo.
¿Que pensaran las demás congregaciones católicas? Hasta del mismo Cristo han pretendido apoderarse. Ahora lo harán con Juan Pablo II. No sería demasiado irónico imaginar que en breve pretenderán cobrar derechos por la imagen de su nuevo guía espiritual.
La beatificación de Juan Pablo II resulta ser que ocurrirá aproximadamente con unos días de diferencia de la supuesta terminación de la visita apostólica a los Legionarios de Cristo. ¿Será coincidencia?
Por mi parte tengo conocimiento de que la visita apostólica, cuando menos por lo que se refiere a México y Centroamérica por su complejidad y extensión debería de durar todo este año.
Independientemente de la denuncia pública que he hecho de que Juan Pablo II encubrió y protegió a Marcial Maciel, en base a las pruebas que he tenido en propia mano, considero importante hacer público que el Vaticano necesariamente conoció toda la verdad sobre la vida de Marcial Maciel desde la primera denuncia y esto obedece a la existencia de la “Santa Alianza”.
A invitación de mi queridísimo amigo Don José Barba, en estos días leí el libro de Eric Frattini, titulado “La Santa Alianza, Cinco Siglos de Espionaje Vaticano”, en donde textualmente se menciona lo siguiente:
“La historia de la Santa Alianza, el servicio de espionaje vaticano, no puede ser relatada sin contar la historia de los papas, y la historia de los papas no puede ser relatada sin contar la historia de la Iglesia católica. Lo que está claro es que sin el catolicismo no existiría el Papa y, como escribió Pablo VI en su encíclica Ecclesiam suam, <<sin el Papa la Iglesia católica quizá no sería católica>>. Lo realmente cierto es que sin el poder real que los papas han tenido no existiría la Santa Alianza o el Sodalitium Pianum (S.P.) desde su fundación en 1913 por orden del papa Pío X.
Los cuarenta papas que han gobernado o, mejor dicho, <<reinado>> desde la creación de la santa Alianza, desde Pío V a Juan Pablo II, han tenido que enfrentarse a descristianizaciones y cismas, revoluciones y dictadores, colonizaciones y expulsiones, persecuciones y atentados, guerras civiles y guerras mundiales, asesinatos y secuestros. La política de los papas era un objetivo y la Santa Alianza tan solo un poderoso instrumento para llevarla a cabo.
“… muchas veces la política vaticana y su servicio secreto fueron siempre en paralelo, utilizando diferentes métodos con el único fin de alcanzar un mismo objetivo. Por un lado, el Papa negociaba la paralización de medidas contrarias a Roma, y, por el otro, la Santa Alianza y la <<Orden Negra>> intervenían en la destrucción de sus enemigos.
Se asesinó a reyes, se envenenó a diplomáticos, se apoyo a bandos en conflicto como norma de la diplomacia pontificia, se cerraron los ojos ante catástrofes y holocaustos, se financió a grupos terroristas y a dictadores sudamericanos, se protegió a criminales de guerra y se lavó dinero de la mafia, se manipularon mercados financieros y se provocaron quiebras bancarias, se condenaron conflictos mientras se vendían armas a los combatientes, todo ello en nombre de Dios, y la Santa Alianza y el Sodalitium Pianum fueron sus herramientas.
Simon Wiesenthal, el famoso cazanazis, declaró en una entrevista que <<el mejor y más efectivo servicio de espionaje que conozco en el mundo es el del Vaticano>>. El cardenal Luigi Poggi, a quien definían con el apodo de <<el espía del Papa>> (Juan Pablo II), fue quien llevó a cabo una de las mayores modernizaciones de la Santa Alianza debido a sus estrechos contactos con el Mossad israelí.
Durante estos últimos cinco siglos de existencia, sociedades secretas dependientes de la Santa Alianza, como el <<Círculo Octogonus>> o la <<Orden Negra>>, han realizado operaciones encubiertas para servicios de espionaje de otros países como el Mossad israelí o la CIA estadounidense. Mientras estos luchaban contra un enemigo claro, el terrorismo árabe o el <<maléfico>> comunismo, la Santa Alianza ha sabido adaptarse a los tiempos y a las situaciones que han marcado los sumos pontífices, porque, como dijo un día el todopoderoso cardenal Paluzzo Paluzzi, jefe de la Santa Alianza a mitad del siglo XVII, <<si el Papa ordena liquidar a alguien en defensa de la fe, se hace sin preguntar. Él es la voz de Dios y nosotros [la Santa Alianza] su mano ejecutora>>.
Un día de abril de 1981, Licio Gelli enseño a un miembro del Partido Socialista Italiano algunas fotografías que mostraban al papa Wojtyla completamente desnudo en la piscina de Castelgandolfo. Gelli suponía que sí se habían hecho esas fotografías con teleobjetivo sería sencillo disparar al Sumo Pontífice con un rifle con mira telescópica. (*)
Poggi decidió poner manos a la obra a los agentes de la Santa Alianza con el fin de <<rescatar>> los negativos desaparecidos. El jefe de la Santa Alianza bautizó la misión como <<Operación Imagen>>.
El responsable de los espías papales sabía que el mayor paquete de imágenes estaba ya en poder de Rizzoli, a través de Licio Gelli y de este hacia Giulio Andreotti. Las fotografías fueron entregadas en mano al Sumo Pontífice en presencia de monseñor Poggi.
Seguidamente, el jefe del espionaje vaticano convocó a dos sacerdotes que pertenecían al Sodalitium Pianum. Poggi, como siempre, fue claro, corto y conciso en sus órdenes. Debían localizar los negativos perdidos por dos motivos: el primero, para evitar su publicación y el posterior escándalo; y el segundo, y de mayor importancia, para saber cómo los fotógrafos autores de las imágenes pudieron disparar sus cámaras sin ser detectados por los servicios de seguridad pontificios. No cabía la menor duda de que unos simples fotógrafos habían conseguido burlar los anillos de seguridad en torno al Papa.
Los agentes comenzaron a trabajar en los laboratorios de Roma que se dedicaban a revelar el material de los profesionales. A finales de esa misma semana, el S.P. detectó a un hombre que intentaba vender unas imágenes bastante comprometedoras sin decir de qué se trataba.
El hombre en cuestión era un ayudante de laboratorio de una firma famosa por trabajar con fotógrafos de prensa del corazón, por lo que debían revelar el material con bastante velocidad. El hombre vivía en un pequeño apartamento de las afueras de Roma y un día cuando regresó del trabajo se encontró con todo revuelto, los cajones tirados por el suelo, el colchón rajado y los sillones totalmente destripados. Al parecer, alguien buscaba algo, y el hombre sabía que era.
Cuando se dirigió hacia el pequeño baño del apartamento descubrió que los intrusos habían encontrado lo que buscaban. Una de las cañerías de plomo había sido cortada y de su interior habían extraído un rollo de plástico en donde estaban envueltos los negativos. Los hombres de Poggi habían hecho bien su trabajo, y la <<Operación Imagen>> nunca existió. Posteriormente monseñor Luigi Poggi destruiría todo el material.
(*) Un informe del SISMI (el servicio de inteligencia militar italiano) fechado el 13 de junio de 1981 y dirigido al Viminale (el palacio sede del Ministerio de Asuntos Exteriores) confirmaba la existencia de las fotografías, y atribuía su adquisición a la Editorial Rizzoli y la Editorial Rusconi por 500 millones de liras. Al parecer, alguien de Rizzoli informó al Vaticano del material en su poder, pero al parecer faltaban tres negativos originales.
Es evidente que con un servicio secreto de tal calidad y alcances, a las órdenes directas del Papa, resulta imposible suponer que este último no tuvo información detallada de la vida de Marcial Maciel, cuando menos desde que se dieron a conocer las primeras acusaciones en su contra, por el año de 1997.
Es verdaderamente vergonzoso y poco digno decir que uno es ingenuo y que fue engañado. Y decir lo anterior de Juan Pablo II además es irrespetuoso. ¿Cómo es posible siquiera insinuar que la cabeza de la Iglesia Católica no se daba cuenta de lo que ocurría a su alrededor?
Por otro lado, el asunto de las fotografías no resulta ser menor. ¿Qué hace un líder moral, de la categoría de un Santo Padre, desnudo en una alberca? Al leer lo anterior, inevitablemente vinieron a mi mente las mundialmente difundidas fotografías de Silvio Berlusconi desnudo en una alberca en Italia.
Sin embargo este asunto, viene a ser un elemento más de unión de Juan Pablo II con los Legionarios de Cristo. A Marcial Maciel le gustaba este tipo de “arte”. En mi mano he tenido y observado algunas de estas fotografías de su propiedad. Algunas de ellas muy fuertes y de carácter delictivo en la mayor parte del mundo. Ya habrá oportunidad de comentar este punto.
Eric Frattini, “La Santa Alianza. Cinco Siglos de Espionaje Vaticano”, Espasa Calpe, S.A., España, 2006.
El solicitado perdón de los Legionarios
El perdón de los Legionarios:
Roberta Garza Medina.
Marzo 30, 2010
Resulta que hasta ahora se dieron cuenta de que Marcial Maciel era un pervertido y un estafador. Que tuvo mujeres, hijos, que daba nombres falsos y que sólo Dios sabe cuántos fondos malversó para encubrir esas mentiras. Hoy, en vísperas de la resolución vaticana que determinará el futuro de la orden, los Legionarios lanzan una carta reprobando “estos y todos los actos contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote en la vida del P.Maciel, y afirmamos que no corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Movimiento RegnumChristi”.
Me resulta imposible creer en la sinceridad del perdón que piden los Legionarios. Porque, luego del decreto papal del 2006 que envió a Maciel al ostracismo –cuando, dicen ellos,apenas se enteraron de sus crímenes–, el comunicado oficial de la Legión, más que contricción, exudaba soberbia, respondiéndole al Vaticano que se acataría el castigo por ser éste una nueva cruz enviada a Maciel, dejando muy claro tras la falsa humildad que para todos ellos “Nuestro Padre” era una víctima inocente poniendo la otra mejilla. Hoy que la mierda les llega hasta al cuello la otrora víctima inocente ha sido sacrificada en aras de salvar lo demás, lo que queda.
Pero la órden no puede pretender dibujarse como retoño prístino brotando de entre ese fango: yo les daré mi perdón cuando admitan su muy calculada voracidad monetaria que esquilmó a más de un ingenuo; la tremenda misoginia que relega a sus señoritas consagradas al oscurantismo, a la impotencia y a la nulidad; sus estándares académicos acríticos y doctrinarios en escuelas manicuradas para impresionar a padres que no podían o querían saber que sus hijos en catecismo estudiaban la vida de Marcial Maciel y de su madre,mamá Maurita pero, sobre todo, cuando admitan los cariños rotos y las familias divididas en aras de un discurso fanático y enfermizo de secrecía, de guerra contra el maligno y de paranoia diseñado para eso, para dividir, aislar y atemorizar.
De allí se desprenden sus considerables influencias obtenidas con estrategias muy estudiadas de seducción y de acercamiento con las familias más poderosas de México: los Legionarios supieron erigirse como puerta de entrada al paraíso celestial para los ricos y social para los wannabees. Que para todos los demás estaba el infierno. Sí, es bueno que la órden se deslinde de los crímenes del fundador. Pero para ser tomado como bueno, a ese mea culpa aún le falta mucho, mucho, camino por recorrer.